RASAL

LINGÜÍSTICA

2026 (2): Versión digital

Recibido: 11.03.2026 | Aceptado: 09.06.2026

DOI: https://doi.org/10.56683/rs262230

Gramática en el entorno digital: una reflexión sobre los distintos niveles lingüísticos a partir de un meme

Grammar in digital environments: Reflections on the different linguistic levels through a meme

María Mercedes Güemes
Instituto de Ciencias de la Salud, UNO-CONICET
Instituto de Filología y Literaturas Hispánicas “Dr. Amado Alonso”, UBA
https://orcid.org/0000-0003-0824-6382

Emiliano Adrián De Bin
Instituto de Filología y Literaturas Hispánicas “Dr. Amado Alonso”, UBAUniversidad Nacional de Lanús
https://orcid.org/0009-0001-5833-8480

Resumen

Gran parte del humor lingüístico surge al asignar dos sentidos diferentes a una misma forma superficial, gracias a las ambigüedades inherentes al lenguaje. Si bien existen perspectivas pragmáticas (Yus, 2020; Ruiz Gurillo, 2014), poco se sabe sobre los vínculos del humor con la gramática. Así, se sobreentiende como “juego de palabras” a un gran número de operaciones relacionadas con distintos niveles de la lengua y no solo con el léxico. En el entorno digital, las herramientas de inteligencia artificial, capaces de crear imágenes irreales, pueden aumentar el potencial humorístico. Este trabajo analiza cómo la creación y la interpretación de ciertos memes se apoya en operaciones gramaticales que manipulan unidades y reglas de origen léxico, fonológico, morfológico, sintáctico y fraseológico. La doble lectura, una esperable y otra absurda codificada en lo visual, se habilita por las IAs, que permiten visualizar reanálisis y lecturas no composicionales de ciertas construcciones. El objetivo es abordar una perspectiva gramatical del uso y la interpretación de los memes. El corpus reúne ejemplos de la tendencia el genio de la lámpara, basada en el juego entre deseo y expectativa. El análisis de estos materiales permite abordar fenómenos lingüísticos en contextos reales de uso, así como también reflexionar sobre su potencial didáctico.

palabras clave: gramática; memes; humor; ambigüedad; enseñanza.

Abstract

Linguistic humor often arises from assigning two distinct meanings to the same surface form, a possibility enabled by the ambiguity inherent to language. Although pragmatic perspectives have addressed this phenomenon (Yus, 2020; Ruiz Gurillo, 2014), the relationship between humor and grammar has received comparatively little attention. Consequently, the notion of “puns” is frequently used in Spanish as an umbrella term for a broad range of operations involving different grammatical levels and not only the lexical one. In digital environments, artificial intelligence tools capable of generating unreal images can increase the humorous potential of these mechanisms. This study analyzes how the creation and interpretation of certain memes rely on grammatical operations that manipulate units and rules across lexical, phonological, morphological, syntactic, and phraseological levels. The resulting double interpretation, an expected one and an absurd one visually supported, is enabled by AI technologies, which allow the visualization of grammatical reanalyses and non-compositional meanings of particular constructions. The aim of this paper is to examine the usage and interpretation of memes from a grammatical perspective. The corpus consists of memes associated with the “genie in the lamp” trend, which is based onthe tension between desire and expectation. The analysis of this material allows the approaching to linguistic phenomena in authentic contexts of use as well as the reflection about their pedagogical potential.

keywords: grammar; memes; humor; ambiguity; teaching.

1. Introducción

Históricamente, en la discusión gramatical, para la explicación de ciertos fenómenos se recurre a la fabricación de ejemplos que resulten verosímiles y contextualizables. Así, poco más de medio siglo atrás, en sus célebres Principios de semántica estructural, obra publicada al calor de una polémica con la gramática generativa-transformacional respecto de la relación entre la gramática y la semántica, Coseriu necesitaba apelar a la imaginación del lector de la siguiente manera para ilustrar interpretaciones posibles de construcciones pronominales:

Un «reflexivo» en plural puede interpretarse en español (al igual que en muchas otras lenguas), o como reflexivo, o como recíproco, si el verbo correspondiente (o sea, la acción designada) lo permite. Sin embargo, en muchísimos verbos el significado reflexivo es el inmediatamente usual (por ejemplo, nos lavamos, nos peinamos), mientras que en otros, en cambio, lo usual es el valor recíproco (nos vemos, nos escribimos). Pero que ello no pertenece al significado de lengua de estas construcciones se demuestra por el hecho de que se pueden encontrar (e imaginar) situaciones y contextos donde la acepción que ha de valer es, precisamente, la contraria a la «usual»: por ejemplo, nos lavamos (mutuamente), nosotras nos escribimos así (dicho por letras hablantes, en un cuento de hadas en el que las letras estén mostrando cómo se van escribiendo ellas mismas) (1972, p. 195).

El pasaje anterior es una muestra de cómo la efectividad de la ejemplificación lingüística ha estado así asociada, entre otros recursos, a la posibilidad del expositor (el autor, el docente) de producir paráfrasis de interpretaciones admisibles cuya reconstrucción depende de la capacidad evocativa del destinatario (el lector, el estudiante). Eso acota las oportunidades de generar contrastes gramaticales ilustrativos sin incurrir en sinsentidos semánticos complejos o hasta a veces imposibles de imaginar. Sin embargo, en las últimas décadas la revolución tecnológica modificó significativamente el panorama. Así como Internet y las redes sociales ampliaron el acceso a producciones reales para sustentar la ejemplificación y el armado de corpus, más recientemente, los modelos de inteligencia artificial generativa (IA) potenciaron la capacidad de sustentar la transmisión del sentido de los ejemplos gramaticales fabricados. La IA es una herramienta que permite producir imágenes originales y creativas a partir de una instrucción lingüística (prompt). En este sentido, la masividad y el acceso generalizado a las IAs ha posibilitado que los usuarios diseñen ilustraciones a partir de su imaginación sin recurrir a ningún saber artístico propio. De esta manera, se puede idear en una imagen una secuencia lingüística que visualmente resulta absurda o inverosímil. Coseriu, por ejemplo, bien podría haber hecho patente el sentido que imaginaba en su ejemplo por medio de una imagen como la que se presenta en la Figura 1.

Figura 1. Representación creada a partir del ejemplo de Coseriu (1972), generada por IA (Open AI, Chat GPT-5.3, 2026)

Figura 1. Representación creada a partir del ejemplo de Coseriu (1972), generada por IA (Open AI, Chat GPT-5.3, 2026)

El objetivo del presente trabajo es analizar cómo, gracias a los avances tecnológicos brindados por la IAs, es posible ampliar las posibilidades de identificar y representar ambigüedades lingüísticas surgidas en los distintos niveles de la gramática. Además, el artículo se propone resaltar el potencial didáctico y divulgativo que tiene un esquema de meme viral como soporte para la reflexión sobre la lengua.

Se presenta el caso del meme del genio a la luz de la clasificación de Simarro Vázquez (2017) para el humor verbal. La hipótesis central es que debido al surgimiento de las IAs generativas los hablantes ven magnificadas las oportunidades de producir e interpretar humor lingüístico por medio de la modalidad alternativa visual, lo que pone a disposición ejemplos, pero además permite crear ambigüedades nuevas que de otra manera sería imposible materializar y poner en contexto.

El artículo se organiza en las siguientes secciones. En primer lugar, la Sección 2 introduce el vínculo entre investigación, enseñanza y divulgación. Asimismo, presenta el proyecto “También esto es gramática”, del cual surge el corpus analizado. A continuación, en la Sección 3 se expone el marco teórico, centrado en el humor lingüístico y la pragmática, atendiendo a su anclaje en indicadores léxicos o gramaticales. Posteriormente, se describe el tipo de texto objeto de estudio, el meme, y su caracterización dentro de los estudios del discurso digital. La Sección 4 detalla los materiales y métodos, mientras que en la Sección 5 se analizan los ejemplos del corpus en distintos niveles lingüísticos, ampliando una clasificación presentada en Simarro Vázquez (2017) sobre el humor verbal. Finalmente, el artículo concluye con algunas reflexiones y proyecciones en torno a la pregunta de investigación (Sección 6).

2. Gramática, enseñanza y divulgación

En los últimos tiempos, la divulgación científica ha ido ganando cada vez más terreno: el conocimiento especializado se transforma en información accesible para toda la sociedad por medio de diversos canales. Plataformas como Youtube, Facebook o Instagram permitieron que profesionales de numerosas áreas pudieran comunicar contenido académico en formatos breves, dinámicos, claros y concisos, como videos cortos, posteos, charlas o cajas de diálogo interactivas. En medio de este auge, la divulgación o popularización de los estudios del lenguaje también tuvo su lugar. Sin embargo, gran parte de los contenidos en redes se han enmarcado en varias perspectivas: los aspectos cognitivos de la lengua (adquisición, patologías, neurodesarrollo, etc.), la enseñanza de segundas lenguas (consejos, información sobre estrategias de aprendizaje o curiosidades lingüísticas), la publicidad de obras o eventos lingüísticos y la gramática normativa (ortografía, puntuación, escritura), entre otros. Aunque la disponibilidad de estudios cuantitativos sobre la divulgación lingüística en redes sociales todavía es limitada, la literatura reciente indica que estos proyectos presentan niveles variables de fundamentación científica (Chéliz, 2024).

Proliferan, así, muchos enfoques punitivos y estigmatizantes sobre el lenguaje. Se encuentran posteos sobre usos correctos o incorrectos, humor ofensivo en relación a fenómenos lingüísticos vinculados a la variación geográfica o sociolectal, interpretaciones pseudocientíficas sobre fenómenos del lenguaje, entre otros. La circulación en redes de este tipo de textos suscita algunas preguntas, ¿quiénes crean estos contenidos?, ¿son realmente estudiosos del lenguaje?, ¿desde dónde se comunica la gramática?, ¿con qué objetivo? Según Bueno (2010), uno de los problemas que enfrenta la divulgación de la ciencia es la concepción dicotómica de la producción de información: los profesores o investigadores son los responsables de escribir textos académicos y los comunicadores no especializados son los que deben escribir los “otros”, aquellos que no integran el mundo académico. Esta mirada elitista de la divulgación impide la accesibilidad al conocimiento científico, dando lugar a perspectivas sesgadas o incompletas de los fenómenos lingüísticos.

La cuenta de Instagram También esto es gramática (@tambienestoesgramatica) es el resultado de la puesta en marcha de un taller de revinculación de los estudiantes con los espacios universitarios presenciales después de dos años de virtualidad (2020-2021) ocasionados por el aislamiento social preventivo y obligatorio durante la pandemia de COVID-19. Así, en noviembre de 2022, un equipo docente1 de la cátedra de Gramática B, a cargo de Mabel Giammatteo, en la carrera de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, elaboró un taller para acercar a los estudiantes ingresantes a los contenidos iniciales de la carrera. Posteriormente, surgió la idea de utilizar el mismo formato para diseñar una cuenta de Instagram sobre divulgación de la gramática, iniciativa con la que continuaron trabajando los autores de este artículo con colaboración de otros miembros del plantel docente. En consonancia con los planteos de la cátedra, el eje del proyecto También esto es gramática (TEEG, en adelante) es el uso de materiales de la vida cotidiana, como memes, chats, publicidades, fotos de carteles de la vía pública, titulares de diarios o de plataformas digitales y otros textos breves de uso frecuente, para generar una reflexión gramatical. De esta forma, bajo el lema una aproximación a nuestras intuiciones gramaticales en la lengua de todos los días la cuenta se propone utilizar este corpus disparador para revisar y definir conceptos centrales de la teoría gramatical.

El tipo de divulgación que se realiza se denomina estrategia de la doble vía o del caballo de Troya (Hochsprung, 2023). Se trata de una forma de popularización del conocimiento que se basa en tomar o identificar algo de interés social para transformarlo en información científica. En este sentido, como afirma el autor, la lingüística, por ser una ciencia nueva y poco popular, aún lidia con una sociedad que colecciona muchos mitos respecto a la lengua y el lenguaje. La táctica de identificar contenido viral de redes y crear una excusa para explicar nociones gramaticales constituye la base de la propuesta.

Dado que el proyecto nace de una necesidad educativa, TEEG se propone un doble objetivo: divulgativo y pedagógico. Además de ser un canal de divulgación científica, la cuenta de Instagram acompaña la cursada de la materia introductoria Gramática. Se constituye como un instrumento de apoyo a la docencia: los posteos semanales son material de análisis o disparadores pedagógicos. Asimismo, predispone a los estudiantes a mantener una mirada atenta sobre el lenguaje y la gramática cada vez que se encuentran con un texto en las redes sociales o en la calle. De hecho, se los alienta para que traigan casos de análisis a clase, lo que produce interés y mayor compromiso con la asignatura. Varios estudiantes incluso han generado contenido para la cuenta (memes, videos, etc.) inspirados en fenómenos que se debatieron durante el curso.

La decisión de utilizar este tipo de textos breves, que mayoritariamente tienen origen en el discurso digital, se fundamenta en una perspectiva académica propuesta por el grupo GROC Gramática orientada a las Competencias. Bosque y Gallego (2016) plantean un acercamiento a la enseñanza de la gramática que no se basa únicamente en la reproducción de estrategias de lectura y escritura en las cuales la gramática es un complemento necesario, sino en la práctica de competencias orientadas a razonar lingüísticamente: observar fenómenos a partir de datos, idear hipótesis, elaborar generalizaciones o reglas a partir de los datos, etc. Debido a esto, el enfoque que plantean los autores incluye un conjunto de ideas de ejercicios diseñados a tal fin que se basan principalmente en la observación de textos breves, análisis de pares mínimos, explicación de secuencias agramaticales, entre otros. Muchos de estos textos se elaboran ad hoc con el fin de aislar un fenómeno lingüístico para su análisis. Según explican, las posturas antigramaticalistas de la lengua rechazan la enseñanza y la explicitación de reglas sobre el lenguaje por considerarlas recursos mecánicos y descontextualizados. La propuesta de TEEG radica en detectar secuencias breves o pares mínimos que ya están disponibles en producciones que circulan en el medio digital por razones independientes al estudio de la gramática. Se trata de emisiones naturales, elaboradas en el marco de las redes sociales, la comunicación publicitaria, el periodismo, etc. Los textos que se inscriben en el discurso digital, dadas sus características formales, brindan la oportunidad de contar con material real y contextualizado para la enseñanza de la gramática: titulares de noticias ambiguos o llamativos, viñetas o historietas, tuits, comentarios en redes sociales, publicaciones de compra y venta en plataformas digitales, publicidades, letras de canciones populares, carteles de la vía pública, fotografías de grafitis o todo tipo de paisaje lingüístico, memes, etiquetas de productos, entre otras variantes. De esta manera, TEEG pretende instalar el metamensaje de que la reflexión gramatical puede no circunscribirse a ejemplos de laboratorio: el dato ya está ahí, en el uso lingüístico cotidiano, en el efecto interpretativo humorístico o de extrañamiento producido por determinadas secuencias que, de hecho, involucran el conocimiento de la gramática. De lo que se trata, de alguna manera, es de trazar un puente que vincule pedagógicamente la gramática con el discurso, sin que esto conlleve a la fragmentación de textos largos y complejos, como obras literarias o secuencias expositivas incompletas extraídas de manuales o artículos académicos. Repetidamente, con el afán de contar con material contextualizado y real la pedagogía de la lengua disecciona cuentos, novelas, notas periodísticas o documentos científicos para poder llevar a cabo ejercicios alineados con los objetivos didácticos propuestos. Este tipo de procedimientos termina amputando los pilares que sostienen el valor social y comunicativo del texto para reconvertirlo en un mero conjunto de palabras extraídas para ilustrar las intenciones del docente. Por este motivo, la propuesta de TEEG reside en descubrir cómo secuencias breves surgidas en contextos digitales pueden constituir una herramienta para la reflexión gramatical sin desvincularlas de sus condiciones de producción. Por ejemplo, (1.a) constituye un ejemplo extraído de un grafiti del paisaje urbano que permite explicar el fenómeno de la epéntesis junto con las restricciones fonotácticas de la estructura silábica en español. En (1.b), un titular de diario redacta una secuencia sintácticamente ambigua debido a la posibilidad de asignar dos antecedentes (peces/dengue) a la oración de relativo que entrega de forma gratuita, lo que constituye un estímulo para pensar la distancia que pueden tener los pronombres relativos respecto de su antecedente.

(1) a. “Estaff de abogados” (The walking conurban, 31 de julio de 2025)
b. “Cómo actúan los peces para combatir el dengue que la UBA entrega de forma gratuita” (Infobae, 12 de mayo de 2025)

Además de tratarse de elementos reales extraídos del entorno digital, un aspecto común que atraviesa el material utilizado en la cuenta TEEG es que, en general, se trata de textos humorísticos, basados muchas veces en ambigüedades o curiosidades lingüísticas. En el espacio digital, el humor se constituye como una forma de atención efectiva que es utilizada tanto con fines publicitarios, como divulgativos o pedagógicos, debido al impacto que tiene en la comunicación.

3. El humor verbal y los memes: el caso del genio de la lámpara

El fenómeno del humor ha recibido en las últimas décadas una particular atención desde el campo de la lingüística, particularmente, el de la pragmática. Entre las corrientes que forman parte de esta perspectiva, se encuentra aquella que se inscribe en las teorías de la incongruencia-resolución. Estas últimas conjugan la aproximación de Suls (1972), que, desde la psicología cognitiva, propone un modelo para explicar el efecto humorístico con la Teoría de la Relevancia. En este sentido, Yus (2020) plantea que lo cómico puede entenderse como el resultado de las intenciones del emisor (en su rol de hablante o escritor), quien anticipa determinados procesos interpretativos por parte del receptor (como oyente o lector) al momento de procesar el texto y construir, a partir de este, una interpretación significativa. Desde este punto de vista, una lectura graciosa surge cuando el emisor sorprende al destinatario introduciendo en su texto un elemento que resulta incongruente con la interpretación que este último está construyendo. Esto produce en el receptor una disonancia cognitiva y la consecuente búsqueda de una interpretación alternativa, consistente con la nueva información provista por el emisor, pero mucho más improbable en términos de relevancia. El humor resulta, así, del reconocimiento del engaño por parte del destinatario y de su satisfacción por haber logrado darle sentido a la información.

Ruiz Gurillo (2014) propone que la incongruencia cognitiva en el humor lingüístico se produce por medio de la infracción de los principios pragmáticos que subyacen a la comunicación (reformulados de la teoría de la comunicación conversacional de Grice (1975)). Estas infracciones se apoyan en distintos tipos de marcas e indicadores a partir de los cuales se infiere su ruptura:

dado el incumplimiento del prerrequisito de cualidad de Levinson (2000) (“diga la verdad”), el texto se sitúa en un modo humorístico que se aleja del modo serio, propio de la comunicación estándar. El incumplimiento de dicha máxima repercute a su vez en los principios pragmáticos de Cantidad, Manera e Informatividad. (Ruiz Gurillo, 2014, p. 150)

De acuerdo con la autora, es posible asociar cada uno de estos principios con distintas clases de indicadores. Así, por ejemplo, relaciones semánticas como la polisemia, la homonimia, la antonimia, entre otras, subyacen a la infracción del Principio de Informatividad, según el cual el emisor debe proporcionar la información mínima que sea suficiente para conseguir sus propósitos comunicativos. Del mismo modo, es posible marcar la ruptura al Principio de Manera, que establece que el hablante debe expresar una situación normal mediante expresiones no marcadas, por medio de indicadores como los neologismos, las locuciones y la variación sociolingüística. El Principio de Cantidad, por su parte, plantea que el emisor no debe proporcionar información más débil que el conocimiento del mundo que posee. Correlaciona, según Ruiz Gurillo (2014), con el uso de cuantificadores y determinadas formas de la sufijación, que pueden actuar como indicadores del incumplimiento de ese principio. En síntesis, es posible decir, siguiendo a la autora, que, al menos en buena parte de los casos, el mecanismo pragmático que desata el efecto humorístico se sustenta en última instancia en fenómenos susceptibles de ser explicados léxica o gramaticalmente.

Detrás del humor lingüístico se encuentra, entonces, la estructura gramatical. Si bien el efecto humorístico se desata en un contexto determinado, que, como hemos visto, es posible modelizar por medio de principios pragmáticos, los elementos que inducen la disonancia cognitiva del receptor, los indicadores a los que se refiere Ruiz Gurillo, son unidades lingüísticas que, por distintos motivos, pueden ser interpretadas de más de un modo posible. En última instancia, entonces, el humor verbal descansa, como establece Simarro Vázquez (2017), en la posibilidad que poseen las expresiones lingüísticas de resultar ambiguas.

La autora establece una distinción entre dos variantes del humor verbal: por un lado, el basado en rasgos externos a la lengua, vinculado con factores socioculturales, sexuales o políticos, entre otros, y, por otro lado, el estrictamente lingüístico. Se concentra en este últimoy dentro de este universo, clasifica las expresiones humorísticas en función del tipo de unidades manipuladas para producir la ambigüedad. Distingue, así, tres tipos de categorías involucradas en la producción del efecto humorístico: las fonológicas, las morfosintácticas y las léxicas. Según Simarro Vázquez, en el primer grupo “el efecto humorístico es consecuencia, en su mayor parte, de la ambigüedad provocada en la segmentación del discurso” (2017, p. 624). La autora asocia el segundo grupo con distintas variantes de lo que podría denominarse la homonimia o ambigüedad estructural: la posibilidad de explicar una misma secuencia superficial por medio de más de un sistema de relaciones jerárquicas entre los elementos que la componen. Finalmente, el tercer grupo, que ocupa el centro de interés de la investigación de la autora, está vinculado con la diversidad de fenómenos que permiten asociar distintas acepciones a una misma forma fonológica.

Si bien la clasificación anterior resulta útil para ordenar a grandes rasgos las fuentes de ambigüedad, existen casos en los que los criterios inevitablemente se solapan. Así, hay ejemplos en los que el reanálisis de la segmentación del discurso sólo resulta posible en la medida en que, paralelamente, es factible también reorganizar la unidad segmentada en términos categoriales (Sección 5.2). Se entiende el reanálisis como un cambio en la estructura subyacente de una palabra o frase que produce una reinterpretación en su morfología, rasgos gramaticales o sintaxis, dando lugar a un nuevo significado. Del mismo modo, existen fenómenos de ambigüedades léxicas que se sustentan en aspectos morfosintácticos, como la recategorización (Sección 5.4). Por otra parte, a la luz de la clasificación de indicadores propuesta por Ruiz Gurillo, parece pertinente establecer algunas distinciones adicionales para precisar la naturaleza del factor inductor de la ambigüedad, como proponemos en la Sección 4.

Dado su anclaje en lo oral y lo conversacional, resulta evidente el uso del humor en el discurso digital como forma de estrategia comunicativa. Aunque en los últimos años han surgido numerosos estudios que se enfocan en el análisis del discurso digital en español (Cantamutto y Vela Delfa, 2016; Placencia y Parini, 2024), no es tan abundante la perspectiva específicamente gramatical. En este marco, destaca el enfoque gramatical y léxico propuesto por Giammatteo y Albano (2012) en el que se estudian las prácticas del discurso digital rioplatense a partir de características ortográficas, morfológicas y léxicas. Sin embargo, los cruces entre humor, gramática y discurso digital no han sido abordados de manera específica. Uno de los tipos textuales que más se destacan en las redes sociales son los memes. Estos se definen como unidades de información, ideas o representaciones mentales o culturales que no solo se reproducen y diseminan, sino que son contagiosas para toda una colectividad (Taecharungroj y Nueangjamnong, 2014). Al hacerlo, no solo esparcen unidades de información, sino que también moldean modos de aproximación a la realidad y de construcción de vínculos interpersonales, instalan narrativas y formas de lectura (Postigo-Fuentes, 2025). En este sentido, resulta particularmente interesante destacar que la tendencia analizada —el meme del genio de la lámpara— se apoya precisamente en una reflexión intuitiva en torno a la ambigüedad de las expresiones lingüísticas. El genio de la lámpara puede ser pensado como una metáfora de los propios modelos de IA y sus errores, como la frecuentemente conflictiva relación entre la expectativa de quien produce el prompt y la realidad del resultado que las IAs devuelven, al menos en las primeras iteraciones.

El meme como tipo discursivo fue estudiado en español por Yus (2024). Dentro de la clasificación que propone, los memes inter-dependientes son aquellos en los que el texto y la imagen colaboran para generar una lectura que no es posible obtener a partir de la interpretación parcial de esos modos discursivos (texto o imagen) tomados por separado. Esta categoría es, sin duda, la más interesante para una pragmática de la comunicación memética. Un caso frecuente es aquel en el que el texto invalida la información aportada por la imagen o viceversa. La interpretación a menudo exige la evocación de dos sentidos distintos y contrapuestos a partir de la identificación visual de ciertos referentes.

Figura 2. El meme del genio de la lámpara

Figura 2. El meme del genio de la lámpara

Los memes que se basan en el lenguaje son una clara muestra de las competencias gramaticales. Tanto hacer como interpretar un meme cuyo contenido es de naturaleza lingüística, requiere de la puesta en marcha de conocimientos gramaticales. El meme del genio (Figura 2) fue una tendencia viral en redes durante abril y mayo de 2025 en Argentina y en otros países hispanohablantes. Se basa en el siguiente principio: el enunciador pide un deseo al genio de la lámpara mediante una expresión lingüística, por ejemplo quiero tener dos palos verdes. El genio interpreta erróneamente el enunciado, lo que se manifiesta en la imagen que representa el resultado de lo concedido. Ese equívoco se apoya en una ambigüedad lingüística que surge en algún nivel de la gramática. En este caso, palo verde es interpretado literalmente y no a partir de su uso como locución (millón de dólares) utilizada coloquialmente en algunos países hispanoamericanos. En este sentido, el meme del genio pone en evidencia un fenómeno frecuentemente soslayado de nuestro conocimiento acerca de la lengua: el mismo set de reglas que nos permite formular o interpretar la lectura sensata del deseo formulado (la expectativa) es el que nos permite comprender el malentendido (la realidad). Como plantea Yus (2020), el humor aparece cuando el emisor introduce un elemento inesperado que rompe la interpretación que el destinatario está construyendo. En el caso del meme del genio, el factor visual obliga a reformular la interpretación del contenido verbal. Esto funciona así porque se trata de un esquema humorístico basado en la ambigüedad de la lengua, pero en la conciencia de que esa interpretación dual no está vinculada con la mala lectura del genio, sino que es inherente a las construcciones lingüísticas. Dentro de la distinción de humor verbal de Simarro Vázquez (2017), la incongruencia se basa en la posibilidad de que la secuencia lingüística resulte ambigua. En este sentido, todas las lecturas posibles resultan susceptibles de ser explicadas gramaticalmente, independientemente de cuál de ellas resulte más adecuada al contexto.

La circulación del meme en redes tuvo una gran repercusión. Fue utilizado no solo como material de humor, sino también como elemento publicitario o de difusión. Todos los memes creados en este formato tenían el mismo punto de partida: la posibilidad de asignar dos sentidos diferentes a una misma forma superficial. Así, el efecto humorístico se desprende de la existencia del par mínimo: dos interpretaciones son posibles mediante la posibilidad de generación de imágenes absurdas por medio de la IA. Gracias al surgimiento de plataformas de generación de imágenes de uso particular por medio de la inteligencia artificial (Gemini, Bing o Grok), los usuarios de redes tuvieron acceso a una herramienta que podía crear visualmente un absurdo lingüístico.

El presente trabajo se enfoca en el meme de el genio de la lámpara, para estudiar el origen de su efecto humorístico y su valor didáctico para la enseñanza de la gramática. Se propone analizar los recursos lingüísticos que subyacen al funcionamiento de este tipo de formato textual aparecido en el entorno digital, a partir de un desarrollo de la clasificación de humor verbal presentada por Simarro Vázquez (2017). Además, postula que el surgimiento de las IAs generativas amplían las posibilidades de identificar y representar ambigüedades lingüísticas en distintos niveles de la gramática. A pesar de que el humor constituye una práctica social, no se abordan las cuestiones relacionadas con la variación de factores sociolingüisticos para interpretarlo. Si bien consideramos necesaria una perspectiva que los incorpore, ese enfoque se aleja del propósito más acotado de nuestro trabajo.

4. Materiales y método

El corpus de análisis está formado por más de un centenar de memes del genio basados en un juego entre deseo/expectativa y surgidos en las redes sociales Facebook e Instagram. La recopilación se estableció a partir del propio algoritmo y de búsquedas personales. Es un caso de estudio único, dado que se trata de una “explosión: todos hacen memes” que ocurrió en el mundo digital hispanohablante2 durante el período de abril y mayo de 2025. La elección del período se relaciona con su incidencia en redes. Como todo fenómeno viral, tuvo su expansión en esos meses y después dejó de circular como formato. La mayor parte de los memes encontrados fueron publicados en cuentas de Argentina, con algunas excepciones de Uruguay, Chile y Perú. La explicación sobre este fenómeno, que Verdún (2025) denomina anclaje situacional oportunista o coyuntural>, radica en utilizar un tema candente (pautas quentes> en términos de Hochsprung, 2023) o íconos culturales masivos con fines humorísticos, publicitarios, comerciales o de difusión. Numerosas veces, en el armado de estos memes, se combina la función lúdica con la comercial.

El meme del genio es un caso particular de meme interdependiente (Yus, 2024), en el que, como se mencionó anteriormente, se genera una ambigüedad solo interpretable a partir de la combinación de texto e imagen. Las imágenes son generadas por herramientas que crean arte visual a partir de descriptores de texto (prompts>) por medio del aprendizaje automático. Los generadores de imágenes como Gemini, Bing o Grok transforman texto en ilustraciones de diversas características según el input que reciben. En este caso, la saga del genio simula retratos renacentistas al estilo de Rafael o Rembrandt, cuyos colores son oscuros y apagados, abundan las sombras y las caras transmiten expresión de tragedia o drama. El éxito del resultado de la generación de la imagen depende del nivel de detalle lingüístico y de una buena anotación del comando (prompt>).

Una vez obtenido el corpus se clasificó el material de acuerdo con el nivel de la gramática que se estuviera manipulando en la generación del meme, de manera similar a lo que plantea Simarro Vázquez (2017). Si bien la autora propone tres niveles de análisis, fonológico, léxico y morfosintáctico, consideramos apropiado incorporar categorías y desdoblar la clasificación. Así, nuestro análisis consta de los siguientes niveles: léxico, fonético-fonológico, morfológico, sintáctico y fraseológico. Consideramos importante separar los niveles de la morfología y la sintaxis por el hecho de que operan el sentido del humor a partir de recursos visuales y lingüísticos diferentes. De hecho, como veremos, al tratarse de un nivel en el que confluyen el léxico y la sintaxis, al interior del nivel morfológico se encuentran fuentes de ambigüedad cercanas a cada uno de estos componentes, como la reinterpretación de raíces homónimas en la base de la formación de las palabras o las homonimias estructurales. También se incorporó en la clasificación el nivel fraseológico, ya que en el corpus se presenta una sistematicidad en la producción de memes que se apoyan en los significados convencionales o composicionales de las locuciones, fuente de ambigüedad que, según hemos visto en la Sección 3, Ruiz Gurillo (2014) identifica como particularmente productiva para la producción de humor por medio de la ruptura del Principio de Manera. Además del análisis presentado en este trabajo, con el corpus recolectado se generó material de divulgación. Se seleccionaron los casos más ilustrativos para confeccionar un reel para la cuenta TEEG de Instagram en el que se respondía a la pregunta: “¿Por qué el genio se confunde tanto” (Figura 3). De esta manera, se aprovechó el material surgido de la tendencia del genio para explicar algunos fenómenos lingüísticos e identificar qué nivel gramatical se puso en juego para su interpretación.

Figura 3. Reel de Instagram

Figura 3. Reel de Instagram

5. Niveles gramaticales en el esquema humorístico

5.1. Humor basado en el léxico

Uno de los recursos más utilizados para generar humor es la homonimia léxica. Está basado en las alternativas semánticas que puede tener una misma palabra, habitualmente en secuencias sintácticas equivalentes o en contextos de uso alternativos. El meme del genio utiliza este recurso ofreciendo la visualización de uno de los valores semánticos de la palabra, para que el lector active su alternativa.

Figura 4. Memes de base léxica

Figura 4. Memes de base léxica

En el caso de 4.A la imagen representa un hombre cuya parte superior de la cabeza presenta faltante de pelo. Se deduce que el deseo de entradas refiere al valor semántico de billete o ticket de la palabra. Justamente, la lectura se orienta gracias al slogan del sitio El Comercio, que publicita Encuentra +350 promos y descuentos imperdibles en conciertos, moda, turismo y más. En el caso de 4.B la ambigüedad se produce solo para hablantes seseantes del español. Únicamente gracias a la homofonía de casar con cazar se puede generar la lectura que propone la imagen. El texto que lo acompaña señala ortográficamente esta posibilidad. La homonimia del nombre propio Tesla en 4.C se da por la referencia al ingeniero eléctrico Nikola Tesla. La frase yo arriba de un Tesla solo puede aludir al vehículo Tesla, principalmente por el uso del indefinido un incompatible con la lectura de nombre propio. Sin embargo, la imagen lleva al absurdo la posibilidad de la palabra Tesla de referirse a un ser humano, mostrando a un hombre subido arriba de otro con un vestuario de otra época. Nuevamente, el contexto en el que aparece la imagen ayuda a guiar la ambigüedad: se trata de un sitio sobre autos eléctricos.

La cuestión del acceso al léxico es relevante a la hora de interpretar este tipo de memes. Simarro Vázquez (2017), para poder explicar cómo funciona esta clase de humor, recurre al concepto de competencia léxica (Jiménez Catalán, 2002). Esta noción refiere al conocimiento necesario para usar una palabra adecuadamente y la capacidad de reconocerla, aprenderla, recuperarla y relacionarla con otras tanto en el plano oral como en el escrito. Como se evidencia en algunos comentarios de los usuarios, en el entorno digital no siempre se cuenta con la información necesaria para tener éxito en la resolución de la ambigüedad. Son muchas las razones para que esto ocurra: falta de información contextual o enciclopédica, variación dialectal, entre otras. Tal es el caso de 5.A: trío marino resulta incomprensible si desconocemos el plato peruano que lleva ese nombre, compuesto por tres variedades de mariscos. Lo mismo puede ocurrir con 5.B, ya que Pulga es el apodo del futbolista Lionel Messi. Si bien es conocimiento compartido, puede resultar una referencia cultural incomprensible para algunos lectores. Cuando se comparten este tipo de memes, la sección de comentarios suele abundar en frases del tipo 5.C, ya que es habitual que otros usuarios ofrezcan claridad y ayuden a entender el chiste. Además de la competencia léxica, se puede pensar en los conocimientos pragmáticos que subyacen a la interpretación del humor, como se mencionó en la Sección 3, es decir, los supuestos culturales, sociales, estereotipos, hábitos y creencias colectivas que sustentan el humor 3.

Figura 5. Homonimias léxicas no resueltas

Figura 5. Homonimias léxicas no resueltas

Otros casos de homonimia léxica se ven en ejemplos como (2). En (2.a) la referencia lingüística remite a las extensiones de cabello, mientras que el componente visual ilustra extensiones eléctricas (alargue). En (2.b) se pone en juego la intersección del marco cultural y la interpretación del enunciado para entender el meme. La imagen muestra al actual ministro de economía de Argentina, Luis Caputo, con una plancha en la mano sobre un dólar gigante. Se recupera aquí la doble interpretación del verbo planchar en relación con el dólar; su significado en el ámbito de las finanzas que equivale a mantenerlo estable. Se contraponen así el significado literal y uno metafórico. En ambos casos de (2), la ambigüedad lingüística se habilita principalmente gracias a la generación artificial de imágenes. Resulta complejo imaginar la creación de humor bajo estas premisas ambiguas con el efecto realista suficiente sin la intervención de inteligencias artificiales. En otros momentos, este tipo de chistes solo se podían lograr a partir de dibujos o ilustraciones creadas por humoristas que pudieran representar las ambigüedades artísticamente. La popularización de la generación de imágenes por IA de este estilo permitió sensibilizar a los usuarios de redes sociales en la identificación de léxico ambiguo para llevar a cabo una producción que genere un meme de choque visual y lingüístico.

(2) a. “Yo decepcionada con mis extensiones porque el genio malinterpretó mi deseo”.
b. “Caputo planchando el dólar porque el genio malinterpretó su deseo”.

5.2. Humor basado en la manipulación fonética-fonológica

Dentro de la saga, un subconjunto de memes se apoya en la manipulación de unidades fonéticas (segmentales o suprasegmentales) o fonológicas. Como indica Simarro Vázquez (2017), en estos casos el efecto humorístico se constituye a partir de la segmentación del discurso. En los memes se incorpora la dimensión escrita: el lector se encuentra con una forma ortográfica y debe reconstruir la cadena sonora que posibilita la ambigüedad. El humor pone en juego, entonces, otros aspectos de la competencia lingüística del hablante que la autora no desarrolla en su artículo, vinculados ya no con el léxico, sino con la estructura de los sonidos y su conversión ortográfica.

Figura 6. Memes de base fonético-fonológica

Figura 6. Memes de base fonético-fonológica

En (6.A) la cadena de segmentos [laðepreˈsjon] presenta dos posibilidades de segmentación sintáctico-categorial debido a la asignación acentual y prosódica. En la cadena de habla, esta ambigüedad solo se puede resolver a partir del contexto. Sin embargo, de forma aislada, el par mínimo se constituye por un lado por el determinante y el sustantivo la depresión, que forman una unidad prosódica, frente a la secuencia la de presión, en la cual se esperaría encontrar una primera sílaba tónica debido a la elipsis del sustantivo la olla de presión. En la forma escrita la depresión encontramos la expectativa del enunciador, mientras que el componente visual presenta la segmentación alternativa.

Algo similar ocurre en (6.C). La última sílaba puede formar parte de una única palabra fonológica (verbo + clítico: comiéndote) o recibir acento léxico para formar una secuencia (verbo + sustantivo comiendo té). El juego con los clíticos aparece en otros memes similares: comiéndotela vs. comiendo tela, que se representa con una mujer masticando ropa. Al igual que en el caso anterior, la secuencia ortográfica es la que conserva el significado esperado (comiéndote), mientras que la imagen nos obliga a recategorizar las sílabas en verbo y sustantivo. El caso de (6.B) se puede entender a partir de un reanálisis fonológico. La oposición semántica entre zorras [ˈsořas] y sogas [ˈsoɣas] radica en el contraste fonológico entre la vibrante [r] y la velar aproximante [ɣ], alófono intervocálico de la oclusiva [g]. Sin embargo, existe en algunos hablantes una condición del habla que impide la correcta articulación de la vibrante múltiple (rotacismo). Por este motivo, a partir del meme se espera que el lector pueda evocar mentalmente la realización uvular de la vibrante y así acceder a la ambigüedad, ya que en sonoridad, la uvular suele confundirse con una velar por la cercanía con la zona de articulación. Por lo tanto, la interpretación del meme depende de dos factores: del reconocimiento de unidades fonológicas (fonemas) y, por el otro, de conocimiento de mundo. El reconocimiento de [ɣ] como alófono de /r/ solo se logra a partir de información extralingüística: advertir que hay hablantes que poseen las dificultades fonoaudiológicas que se describen. Se trata entonces de una implicatura que excede al enunciado y se basa en conocimiento enciclopédico.

5.3. Humor basado en la manipulación de la estructura morfológica

Según se planteó anteriormente, son distintos los factores que pueden contribuir a la producción de ambigüedades como resultado de la manipulación de las unidades del nivel morfológico. En estos casos, la fuente del efecto humorístico radica en algún aspecto de la estructura interna de la palabra: por ejemplo, homonimias basadas en la interpretación ambigua de algún morfema de la palabra (en última instancia, similares a las homonimias léxicas abordadas más arriba, pero centradas en unidades menores: raíces, afijos), o en el reanálisis de la estructura de formantes morfológicos que integran el ítem léxico (más cercanas a las homonimias estructurales características del nivel sintáctico).

Figura 7. Memes de base morfológica

Figura 7. Memes de base morfológica

En cuanto a (7.A) y (7.C), constituyen ejemplos de la primera de las variantes mencionadas. En el caso de cuerpazo, la doble interpretación de la palabra está ligada a la polisemia inherente a los sufijos aumentativos y diminutivos, que alternan entre lecturas dimensionales y apreciativas. Así, entre otros valores, -azo puede aportar a la base sobre la que se aplica tanto un valor denotativo (cuerpo grande) como connotativo (cuerpo con características que resultan ponderadas positivamente por el enunciador). Los estereotipos sociales vinculados a la percepción del cuerpo ponen en contradicción la idea de que un cuerpazo, entendido como un cuerpo voluminoso, tal como el que se visualiza por medio de la imagen, pueda ser un cuerpazo, entendido como un cuerpo que responde a ciertos atributos socialmente valorados como positivos o atractivos (por ejemplo, el de una persona que va al gimnasio, como también se deja entrever entre los elementos visuales que componen el meme). No resulta casual que el factor morfológico involucrado en la ambigüedad sea la sufijación apreciativa, dado que este ámbito se caracteriza por vincularse a significados cuantificativos. Por su naturaleza escalar, el significado de los cuantificadores constituye, según hemos visto, un indicador para la infracción al Principio de Cantidad (Ruiz Gurillo, 2014). La ambigüedad en torno a la escala valorativa, según la cual interpretar el enunciado (dimensional, axiológica), termina de ajustar el efecto humorístico.

El caso de platuda es similar, pero la ambigüedad recae en la raíz nominal plat-, que constituye alternativamente una forma de denominación del dinero o del recipiente que habitualmente utilizamos para comer. Aunque se oponen por medio de las vocales finales, plato y plata no son variantes morfológicas de un mismo sustantivo: se trata de raíces distintas, homónimas, que cuando no están acompañadas por sufijos derivativos, resultan desambiguadas por la vocal temática con la que terminan y por su definición de género inherente (el plato vs. la plata). Como en los procesos derivativos por sufijación las vocales finales de los sustantivos y adjetivos caen por estar reservadas para la expresión de la morfología flexiva, las pautas de desambiguación se pierden. Además, el derivado pasa a tener nuevas propiedades morfosintácticas: el género inherente no se hereda. Así, el adjetivo platuda bien puede interpretarse alternativamente tanto como que tiene plata o que tiene platos: la ambigüedad de la palabra en su conjunto tiene su fuente específicamente en la raíz.

Una estrategia similar se encuentra en otro meme del estilo en el que se ve a un hombre con una víbora pitón sobre los hombros con el texto yo con un pitón porque el genio malinterpretó mi deseo. En este caso, se pone en juego el reanálisis de una palabra simple, en la que se reconoce el aumentativo -ón y se segmenta, en consecuencia, otra raíz. Nuevamente, el factor morfológico involucrado en la ambigüedad es la morfología apreciativa.

En (7.B), el efecto cómico se basa en el reanálisis de una palabra parasintética. En su uso más extendido, alisado es la forma participial del verbo alisar, la cual deriva del adjetivo liso/a por medio de un proceso que le incorpora simultáneamente un prefijo a- y la vocal temática de la primera conjugación -a-. El resto de los morfemas son marcas de flexión: -d- indica que se trata de un participio, y -o-, codifica su forma masculina. Sin embargo, existe un proceso parasintético que produce adjetivos denominales superficialmente parecidos a estos participios, aunque la estructura morfológica subyacente sea distinta. Por ejemplo, adinerado se obtiene a partir del sustantivo dinero, y no del verbo adinerar. En este caso, la parasíntesis involucra un prefijo a- y un sufijo -ad-. No hay morfología flexiva de participio; la palabra se cierra con la flexión en género. Es precisamente lo que ocurre con la interpretación de alisado que fija el meme, que no deriva de liso/a, sino del nombre de pila del famoso personaje de televisión Lisa Simpson, como lo denuncia el peinado de picos triangulares que exhibe la mujer de la imagen. Más allá de que, al igual que en (6.C) hay una interpretación ambigua de la raíz, se ponen en juego, también, dos estructuras de palabra diferentes. Un caso similar, basado en una parasíntesis, se visualiza en un meme cuyo texto reproducimos en (3). La frase va acompañada de la imagen de una mujer vestida con un traje lleno de fotos de la cara del Papa. De esta manera, se logra generar dos descripciones estructurales de la forma empapada. Por un lado, una forma verbal completa, empapar, cuya segmentación (3.b) resulta improbable para el hablante en perspectiva sincrónica, ya que sus morfemas son opacos en este momento de la lengua. Por otra parte, el análisis estructural morfológico que se propone en la imagen deriva de un proceso parasintético que parte del sustantivo Papa (Sumo Pontífice) y recibe el prefijo em- y el sufijo verbalizador -ar para lograr el significado con Papas alrededor del cuerpo (3.c). La contundencia del efecto humorístico deriva de la posibilidad que permiten las IAs de codificar visualmente los sentidos improbables derivados del reanálisis estructural de alisado o empapada. De este modo, el acceso a su interpretación resulta considerablemente más sencillo que si el contexto de dicha lectura improbable dependiera de una paráfrasis lingüística, la cual podría despojar de comicidad a la situación al explicar el chiste, eliminando así la posibilidad de producir en el lector una disonancia cognitiva.

(3) a. “Yo terminando empapada porque el genio malinterpretó mi deseo”.
b. [empapar]V
c. [em- [pap-]N -a-r]V V>N

Por último, también gracias a la manipulación de morfemas, un centro de idiomas lanzó una publicidad en tono humorístico con el formato del genio en el que se ve a una mujer con una lengua bífida con la leyenda yo siendo bilingüe porque el genio de la lámpara malinterpretó mi deseo. En este caso, se trata de la incorporación del prefijo bi- a la base lingua, alomorfo de lengua (raíz homónima). La aplicación del prefijo a esa base alude al significado con dos lenguas; sin embargo, el proceso morfológico no se vincula con este valor semántico (‘que tiene dos lenguas o lengua bífida’) y el lector puede acceder al significado de bilingüe (‘que habla dos lenguas’). Así, el humor actúa sobre la remotivación de un signo opaco: el hablante impone una reinterpretación morfológica a una palabra que, en el uso habitual, podría funcionar como una unidad léxica indivisible.

5.4. Humor basado en la manipulación de la sintaxis

Numerosos memes de la saga juegan con distintos aspectos de la sintaxis del español para producir su efecto humorístico; particularmente, con variantes del fenómeno conocido como homonimia estructural, según el cual es posible postular más de una estructura sintáctica para una misma secuencia superficial. En lo que sigue, se abordarán algunos ejemplos característicos.

Figura 8. Memes de base sintáctica

Figura 8. Memes de base sintáctica

En (8.A) se muestra un subtipo de homonimia estructural que ocurre cuando una estructura puede cumplir potencialmente más de una función sintáctica dentro de una oración. Así, balanceado en comer balanceado habitualmente se interpreta como un modificador que afecta a un objeto directo cognado: comer comida balanceada. La fijación del adjetivo en su forma masculina singular está vinculada con la omisión de ese objeto directo. Sin embargo, si el sujeto oracional se interpreta con rasgos referenciales de género masculino, balanceado también puede funcionar como un predicativo subjetivo. De ahí que el meme apele a la imagen de una persona de sexo masculino para darle anclaje a esta interpretación de la oración. Según esta lectura, quien come, al mismo tiempo se balancea: balanceado realiza una segunda predicación sobre el sujeto, en lugar de atribuir una propiedad del objeto directo.

Por su parte, (8.B) debe su interpretación ambigua a una doble asignación categorial: pelo puede funcionar como sustantivo individual (designando una hebra) y también como colectivo (equivalente a cabellera). Nuevamente, la lectura más habitual de un pelo hermoso y largo va de la mano de su adscripción a la subclase de los colectivos, pero en el meme la imagen fija la otra lectura, según la cual se hace referencia a una única hebra de pelo. El modo de clasificar el sustantivo parece repercutir, también, sobre la interpretación de un, respectivamente, como una forma del artículo indeterminado o como un cuantificador numeral que refuerza el absurdo hiperbólico del chiste. En este punto, cabe recordar que los cuantificadores, en este caso en posición sintáctica de especificador y no como sufijo (Sección 5.3), constituyen uno de los indicadores de la ruptura del Principio de Cantidad (Ruiz Gurillo, 2014) que sustenta el efecto humorístico.

Finalmente, en (8.C) se puede observar el funcionamiento diverso que pueden mostrar las estructuras encabezadas por preposiciones. Yo con un cuerpo sano es una estructura predicativa que no tiene verbo. Sin embargo, la preposición con habilita una interpretación posesiva del complemento preposicional parafraseable por yo tengo un cuerpo sano, pero también, y, de nuevo, más disparatadamente, una lectura de compañía, según la cual el enunciador está acompañado por un cuerpo sano. La imagen, por supuesto, contribuye a anclar esta última versión de la oración. Un meme equivalente en el uso de la preposición es el que muestra la imagen de una mujer sosteniendo a otra mujer, en el que se enuncia yo con el cuerpo de una mujer joven.

Se observan otros tipos de ambigüedades sintácticas en el corpus. Por un lado, en un meme se ve a dos mujeres tomadas de la mano junto con el texto Mi amiga y yo en una relación sana y estable porque el genio malinterpretó nuestro deseo. En este caso se ponen en juego dos lecturas del sujeto plural: recíproca o distribuida. De esta forma, se obtienen dos interpretaciones: mi amiga y yo estamos juntas en una relación o mi amiga y yo tenemos cada una una relación sana. Esta clase de lecturas ambiguas se identifican también en algunas construcciones pronominales como (4), en las cuales las lecturas reflexivas (“a sí mismos”) compiten con lecturas recíprocas (“entre sí”). Es a este tipo de ambigüedades a las que precisamente alude Coseriu (1972), en el apartado introductorio del presente trabajo.

(4) Los niños se estaban mirando.

La asignación de roles temáticos a los argumentos aparece como otra estrategia para generar comicidad. Un sitio de Instagram dedicado a la información y los consejos sobre finanzas y emprendimientos publica un meme en el cual se ve a un hombre subido a una escalera afuera de un local comercial junto con la leyenda yo escalando mi negocio porque el genio de la lámpara malinterpretó mi deseo. La doble lectura semántica del argumento del verbo escalar es la que permite la ambigüedad en este caso. El sintagma mi negocio puede interpretarse como tema ocomo locativo: hago que mi negocio escale (equivalente a “aumentar”), escalo mi negocio (similar a “escalar una montaña”).

5.5. Fraseología: lectura composicional de locuciones

Por último, el origen humorístico de muchos de los memes del genio consiste en representar, mediante la imagen, la lectura composicional de una locución. Si bien la clasificación de Simarro Vázquez (2017) no incorpora las locuciones como un nivel diferenciado, decidimos incluirlo aparte, ya que estas ambigüedades obedecen a principios que cruzan el dominio léxico y sintáctico sin pertenecer del todo a ninguno de ellos. Por otra parte, su consideración como un grupo específico se justifica también porque constituye uno de los tipos de indicadores que Ruiz Gurillo (2014) asocia particularmente con la ruptura del principio conversacional de Manera. Así, secuencias de palabras que agrupadas presentan un significado lexicalizado (como, por ejemplo, lavar dinero, que significa ingresar a la legalidad dinero de origen ilegal) son susceptibles de ser analizadas composicionalmente, tal como se ilustra en la figura (9.A), donde dos mujeres pasan billetes por agua y jabón. En este tipo de memes, la competencia de significados se desprende de la alternancia entre lecturas léxicas (las que se generan en la expectativa o deseo) y otras composicionales, que emergen de la interacción de sus unidades y manifiestan el error del genio visualmente, desatando, como consecuencia, la incongruencia inherente al efecto humorístico. En 9.B ese contraste se da entre pudrirse o estar podrido en dinero, que equivale léxicamente a tener una enorme cantidad de dinero, mientras que el aporte literal del verbo pudrirse se expone en la imagen de un cadáver rodeado de dinero. Ocurre lo mismo en (9.C): Como loco o como loca tienen un valor ponderativo sobre el verbo que los introduce. En este caso, lo que se muestra en la imagen es que en lugar de cumplir el deseo de viajar mucho, el genio otorga ambos eventos por separado viajar + ser loca. Este recurso se hace sistemático y lo encontramos en otros casos, como memes con la expresión yo siendo una bestia en la cama (junto con la imagen de un oso durmiendo) o yo siendo viral (con la imagen de un hombre enfermo).

Figura 9. Memes basados en la lectura composicional de locuciones

Figura 9. Memes basados en la lectura composicional de locuciones

Dentro de la saga, se puede observar un subconjunto de memes que reproducen la misma lógica: la representación de individuos que pierden o ven alterados algunos de sus rasgos antropomórficos para dar lugar a cualidades de objeto o animal, bajo la premisa yo siendo x o yo como x (ver figura 10). En estos casos, la estructura sintáctica “ser + predicativo”, que se manifiesta con un sustantivo de significado no convencional (ser un bombón = ser atractivo) se reinterpreta con valor referencial y no descriptivo.

En la lengua nos encontramos con expresiones que presentan semiidiomaticidad: esta, en particular, se construye con un verbo copulativo (ser), junto a un sustantivo con valor atributivo convencionalizado (bombón: persona atractiva; máquina: persona muy activa; perra: persona mala o agresiva). Al igual que ocurre con la morfología (Sección 5.3), la posibilidad de interpretar literalmente este tipo de significados se debe a la existencia de herramientas de generación de imágenes capaces de ilustrar la secuencia ser + sustantivo con valor referencial y no descriptivo. Como mencionamos anteriormente, los límites entre las fuentes de ambigüedad no siempre son claros. Este tipo de memes encuentra su efecto entre la fraseología, la ambigüedad léxica y la interpretación semántica composicional que proporciona la sintaxis. Asimismo, dada la naturaleza multimodal de la unidad de análisis, la imagen funciona como mecanismo de desambiguación forzada del enunciado.

Figura 10. Memes basados en expresiones semiidiomáticas

Figura 10. Memes basados en expresiones semiidiomáticas

7. Conclusiones

En la enseñanza de la gramática y en los debates de la teoría lingüística, el ejemplo constituye una herramienta clave para ilustrar reglas y sentidos posibles. Así, cuando Coseriu (1972) propone imaginar unas letras que se escriben a sí mismaspara mostrar una lectura reflexiva poco habitual, recurre exclusivamente al lenguaje para construir un contexto capaz de hacer visible esa interpretación. Analizar desde el presente el modo de ejemplificar que ensaya Coseriu (1972) sobre un aspecto de la gramática, en una obra escrita hace más de cincuenta años, nos hace reflexionar sobre tres cuestiones: la ambigüedad como fenómeno lingüístico en sí mismo, las posibilidades de representación de esa ambigüedad y la importancia de evocar en el destinatario las interpretaciones alternativas en la explicación lingüística. El análisis de la saga del meme del genio como fenómeno comunicativo condensa y actualiza las ideas evocadas por Coseriu a la luz del surgimiento de nuevas tecnologías y del uso de la lengua en el entorno digital.

En primer lugar, según hemos visto, la explicación del efecto humorístico en términos de disonancia cognitiva, inaugurada por Suls (1972) ha resultado productiva para abordar el humor verbal desde una perspectiva pragmática (Yus, 2020), la cual modeliza esas incongruencias en términos de rupturas a principios conversacionales. Sin embargo, por muy importante que puedan resultar los aspectos pragmáticos en la producción del humor, la incongruencia en última instancia se apoya en indicadores concretos (Ruiz Gurillo, 2014) que evocan ambigüedades que nacen de todos los niveles de la lengua. En este sentido, si bien existen trabajos que se han centrado en el rol de los elementos léxicos en la codificación de estas ambigüedades, en este artículo hemos propuesto la ampliación de una categorización presentada por Simarro Vázquez (2017) para mostrar que tanto la fonología, como la morfología y la sintaxis (consideradas en su especificidad) y la fraseología (que proponemos añadir a la clasificación como una dimensión separada) constituyen indicadores que pueden ser explotados humorísticamente. En consecuencia, entendemos que el análisis del humor solo en términos pragmáticos es insuficiente. A partir del estudio de la saga del genio se pudo responder nuestra pregunta inicial sobre el rol de la gramática en el entorno digital y corroboramos que para la puesta en marcha de este tipo de humor se requiere de la manipulación de unidades y reglas de diversos niveles lingüísticos. Dicho de otro modo, la ambigüedad no es solo pragmática: el humor también es gramática.

En segundo lugar, la IA amplía las posibilidades de representación de la ambigüedad lingüística, ya sea con fines humorísticos o con otros propósitos, incluso en su capacidad para ilustrar lecturas inverosímiles, pero factibles para determinadas expresiones lingüísticas. Así, permite producir memes creados intencionalmente para ser analizados por un receptor que, para interpretarlos adecuadamente, no solo necesita poner en juego su competencia gramatical, sino que está obligado a hacerlo si quiere asignarle sentido al texto y acceder al efecto humorístico. En otras palabras, el humor verbal requiere un buen dominio del sistema lingüístico, tanto para crear enunciados como para comprenderlos (Giammatteo, en prensa). En este sentido, si la interpretación le exige al destinatario que busque el giro humorístico a partir del set de recursos gramaticales que domina, esto implica que géneros humorísticos populares, como los memes, pueden servir para la enseñanza, ya que ponen en juego un conocimiento que, de manera tácita e implícita, los hablantes ya poseen.

De lo anterior se desprende que, con las herramientas adecuadas, la capacidad de producir humor lingüístico se ve considerablemente ampliada: la generación de imágenes por medio de la inteligencia artificial permite hacer visibles alternativas gramaticales posibles en abstracto, pero completamente absurdas e incompatibles con el plano de la realidad. Para crear e interpretar memes debe existir un componente cognitivo que permita generar y recuperar dobles sentidos. El usuario debe ser consciente de que es posible producir ambigüedad, ya sea por segmentación morfológica, prosodia, estructura sintáctica, locuciones u otros recursos de la lengua. De este modo, la saga del genio establece una forma de lectura del meme que obliga al receptor a activar su competencia gramatical para identificar qué nivel de la lengua está siendo manipulado y con qué intención humorística. El éxito interpretativo radica en encontrar esa ambigüedad, que, como hemos establecido, puede originarse en múltiples factores lingüísticos.

Por último, tanto en el humor como en la enseñanza de la gramática, el éxito comunicativo radica en que los diversos sentidos de las ambigüedades puedan ser interpretados. Para lograrlo, resulta fundamental que el emisor tenga la capacidad para evocar en el destinatario las interpretaciones alternativas sobre las que se sustentan el efecto humorístico y su explicación gramatical. Tomar textos relevantes de análisis y ejemplificación resulta crucial para la divulgación y la pedagogía. Es importante generar contenido respaldado desde las ciencias del lenguaje —basados en enfoques gramaticales científicos— para producir textos de divulgación como garantía de acceso y popularización del conocimiento. Los procesos genuinos de producción e interpretación de sentido (e, incluso, de “sinsentidos”) poseen un enorme potencial didáctico: resulta una herramienta útil para la enseñanza de la gramática, para hacer explícito ese conocimiento implícito. El fenómeno analizado en este artículo constituye evidencia de que la gramática se encuentra al servicio del humor. Frente a nuevas herramientas como la inteligencia artificial generativa de imágenes, los usuarios recurren, a menudo sin ser conscientes de ello, a sus conocimientos gramaticales para producir entretenimiento, publicidad y diversas formas de comunicación. A su vez, los lectores emplean estrategias de análisis lingüístico, explícitas o no, para comprender el mensaje. El uso de un código alternativo visual permite orientar el sentido hacia lecturas menos esperables, derivadas de una ambigüedad verbal, ofreciendo un terreno fértil para enseñar cómo la gramática opera más allá del plano puramente lingüístico y se articula con las posibilidades tecnológicas contemporáneas. Por este motivo, el presente trabajo constituye un aporte para el estudio del discurso digital en español en continuación con estudios anteriores sobre fenómenos cercanos (Cantamutto y Vela Delfa, 2016; Placencia y Parini, 2024). Así, de la misma manera en que la gramática subyace y está al servicio del humor, este último puede ponerse al servicio de la enseñanza de la gramática. Como perspectiva futura, esta línea de análisis abre un panorama en el que el discurso digital se pone a disposición con fines didácticos y de divulgación de la gramática.

Abreviaturas

V verbo; N nombre

Notas
  1. Conformado por María Paula Bonorino, Mariana Cuñarro y los autores de este trabajo.
  2. No tenemos información sobre la utilización de este formato viral en otras lenguas.
  3. Para un análisis detallado sobre los marcos de interpretación de la comunicación humorística, ver Yus 2013a, 2013b.
Referencias

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